Terapia de Pareja

Muchas parejas esperan hallar en la convivencia la continuación del idilio del noviazgo. Intercambian promesas de eterno amor, y se juran fidelidad durante el resto de sus vidas. Su compromiso mutuo no conoce límites. El amor borrará las diferencias que ambos puedan presentar, trascenderá las diferencias culturales, de costumbres, educacionales y de valores; lo más importante será el romance.
La cultura occidental identifica al amor como la principal razón de mantener unida a una pareja, sin embargo este bonito cuadro a menudo acaba en un divorcio.

¿La convivencia puede alterar el vínculo de la relación de pareja?

Las personas que esperan encontrar en el matrimonio una continuación del éxtasis del cortejo del noviazgo, poco se conforman cuando la realidad los sorprende con un cuadro diferente. El romance vivido en un inicio, que se alimentaba con las esperas, el misterio, los encuentros y desencuentros se va extinguiendo con la vida en conjunto y la rutina. El contexto gratificante del noviazgo, donde había un alto monto de tiempo dedicado al conocimiento mutuo, al ocio y a las actividades gratificantes; se va reduciendo a medida que se incrementan los compromisos que genera la vida diaria.
En la convivencia, al inicial sentimiento de amor se añade ahora la progresiva suma de responsabilidades y obligaciones (quehaceres domésticos, tiempos limitados, incorporación de nuevos integrantes a la familia), además de la necesidad de resolver situaciones problemáticas importantes.
Con el contacto diario de la vida de casados se van extinguiendo poco a poco todos aquellos elementos que en su momento construyeron el amor romántico tanto deseado. Es entonces que cuando surgen las primeras dificultades y el romance disminuye algunos creen que el amor ha muerto. Claro que si el amor se lo considera un estado de éxtasis permanente, no quedan más que las ruinas, y seguramente se sienta que se ha perdido el encanto y que ya no se está enamorado del otro.

¿El amor es suficiente para mantener el buen vínculo de pareja?

El matrimonio no es un espacio de encuentros furtivos e inesperados, es una relación donde hay un intercambio, un dar y recibir, y es en ese dinamismo donde se encuentra la raíz del amor. Esta compleja emoción requiere de comunicación, consideración, amabilidad, tolerancia, reciprocidad, respeto mutuo, participación conjunta en varias actividades, consenso en valores y temas importantes, etc.
Se puede ser fiel al idealismo romántico y pensar que la felicidad de un matrimonio es solo fruto del amor; como si este sentimiento fuera capaz de superar todos los obstáculos que se le presentan a la pareja. Pero las personas se ahorrarían mucho sufrimiento si aceptaran la idea de reemplazar las emociones intensas por un verdadero afecto conyugal, emoción que requiere el pasaje del tiempo y otros elementos como los mencionados para su desarrollo.

¿En que nos puede ayudar una Terapia de Pareja?

Sin desmerecer al amor, que sin duda es un ingrediente fundamental para la relación, hay que pensar que una pareja ante todo es una relación donde las actitudes y comportamientos de uno influyen sobre el otro, y cada uno responde en consecuencia de lo que hace el otro. Es en ese intercambio donde se deben buscar las causas de la armonía o deterioro del vínculo.

El objetivo de la terapia es abordar las conductas problemáticas y mejorar la dinámica de la comunicación, disminuir los intercambios negativos, elaborar un plan de trabajo con metas compartidas y llegar a acuerdos para que puedan recuperar el vínculo de amistad.

Licenciada en Psicología Cecilia Frank

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