Manejo de la Frustración

Todas las personas sufren estados de perturbación emocional y generalmente cada uno busca desde sus experiencias y aprendizajes como hacerles frente, para de alguna manera disminuir el grado de sufrimiento.
Paralelamente al desarrollo del progreso humano material, el sufrimiento humano en lugar de ir cediendo ha ido incrementando. Se ha desarrollado mayor rechazo al dolor y a la incomodidad como si no fueran fenómenos naturales.

Tratando de no sufrir por nada se ha llegado a sufrir mas.

La paradoja: queremos vivir en un mundo más cómodo, más preciso, menos doloroso y nos encontramos abrumados por el sufrimiento generado precisamente por ese mundo diseñado para buscar felicidad, evitando el sufrimiento.

Aún aburriéndonos menos que nuestros antepasados, tenemos miedo a aburrirnos y sumamos una cantidad de miedos adicionales que vamos experimentando. Algunos de los miedos que aparecen en nuestras sociedades: miedo a no tener éxito, a estar solo, a no saber hacer, a la evaluación de los otros, etc

Los valores sociales dominantes parecen que tienen que ver con la búsqueda de la felicidad, pero una felicidad entendida como ausencia de dolor, ausencia de problemas, de ansiedad o de preocupaciones.

El sufrimiento se empareja con pensamientos de impotencia e incapacidad, parece que el objetivo prioritario de los seres humanos es una vida indolora.

De ese modo al surgir el dolor, las dudas, los pensamientos negativos, la inseguridad, la sensación de no ser querido, o de no tener éxito, se sufre y todo eso se quiere evitar, porque se valora como que puede llegar a ser destructivo.

Si partimos de esta concepción de felicidad emparejada a la normalidad o a la salud mental entonces nuestras expectativas para alcanzar nuestros propósitos de vida se verán limitados, pues no nos consideraremos aptos para emprender acciones hacia lo que uno quiere hasta no estar en un estado de “equilibrio emocional, estabilidad o armonía psicológica previa”.

La lógica de sentirse bien para poder vivir una mejor vida o para triunfar, se ha visto potenciada en los últimos 40 años.

La parte del mundo en que los trastornos psicológicos se han hecho más evidentes es el mundo desarrollado, donde los problemas ocupan más tiempo y las personas se esfuerzan en la búsqueda de emociones positivas, y la evitación de negativas.

La soledad, los conflictos de pareja, la insatisfacción personal, el afán por el éxito, afectan a personas que suelen tener cubiertas sus necesidades elementales como al comida, techo y atención sanitaria.

¿Como nos puede ayudar una Terapia a superar estos padecimientos?

La terapia cognitivo conductual también se nutre de otras tradiciones terapéuticas menos empíricas centradas en las tradiciones orientales de meditación y espiritualidad, como lo es la Terapia de Aceptación y compromiso, que apelan a la importancia de la aceptación de los eventos psicológicos .

Cabe preguntarse entonces si el camino de la tolerancia al sufrimiento no habrá que orientarlo hacia la aceptación del malestar, en vez de pretender vivir una vida con ausencia de molestias. La “necesidad de sentirse bien” se interpone con la experiencia presente que es la que nos permite actuar e dirección hacia lo que es valioso para uno mismo. Esta necesidad nos hace “rumiar” con nuestros pensamientos, con ideas negativas, que nos quitarán tiempo y motivación para poder seguir adelante con nuestra vida.

¿Cuales serán los objetivos de la terapia?

Meta fundamental de la Terapia será: tomar conciencia de sus experiencias, toda experiencia que moviliza a la persona puede ser estudiada, y debería ser contemplada sin juicios de valor para facilitar el exponerse a ella y aceptarla. Para desarrollar tolerancia al malestar, es necesario como primer paso aceptar el sufrimiento, luego se tomarán medidas para reducirlo.

Licenciada en Psicología Cecilia Frank

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