Fobias

Si consideramos el conjunto de la población mundial, y las diversas culturas y etnias que lo forman, veremos que un sector significativo del mismo tiene en común que ante ciertos objetos o situaciones experimenta temores o miedos intensos e inexplicables: se trata de fobias.

Características presentes en las fobias:

· Se tratan de miedos desproporcionado en función del carácter amenazante de la situación, o sea, claramente superior al esperable dadas las circunstancias. No hablamos de fobias en el caso de que el miedo sea adecuado en el contexto en que se produce, p. ej.: miedo a que nos roben en un barrio peligroso.

· Son temores irracionales; este carácter se debe a la inexistencia de una posible explicación lógica del fenómeno, además la persona es plenamente consciente de lo que le sucede.

· Se produce la evitación de la situación o del objeto temido debido al miedo.

Cuando la persona se enfrenta al objeto o situación temida, aparece la respuesta involuntaria de ansiedad, que puede tomar la forma de crisis de angustia, ataques de pánico, o desarrollar síntomas tales como mareos, sudoración, aceleración del ritmo cardíaco, elevación de la presión sanguínea, sensación de debilidad, e inclusive de cobardía y pérdida de autoestima asociada.

La persona fóbica tratará de evitar por todos los medios posibles enfrentarse a lo que teme, ya que fuera de contacto con el objeto el miedo desaparece y con él, la respuesta de ansiedad.

Hay que destacar que este temor excesivo se desencadena desde el momento mismo en que la persona anticipa o prevé lo que le puede suceder al enfrentarse ante la situación angustiante: se forma de esta manera un círculo vicioso porque la persona alimenta su propio miedo y los conflictos en su propia vida e inclusive la de las personas que le rodean -, pues los comportamientos de evitación muchas veces interfieren en la rutina normal de la persona, perturbando las relaciones laborales, sociales, académicas y afectivas; o bien pueden provocar un malestar clínico considerable deteriorando la vida de la persona.

Existen 3 tipos básicos de fobias, a saber:

1. Las fobias específicas o simples.

Se caracterizan por un marcado y persistente miedo irracional y excesivo a objetos o situaciones claramente discernibles y puntuales. P. ej.: miedo a volar (aerofobia), a las alturas (acrofobia), a los espacios cerrados (claustrofobia), a la oscuridad (nictofobia), a la visión de sangre (hematofobia), a los animales o insectos, ascensores, a las inyecciones, etc.

El miedo a los animales es muy frecuente en la infancia, revistiendo en esta etapa un carácter a menudo transitorio. El diagnóstico de fobia no puede asegurarse a no ser que estos temores den lugar a un deterioro significativo de las actividades del niño (p.ej., resistencia a ir a la escuela por temor a encontrarse con un perro en la calle).

2. La fobia social.

Este trastorno implica una ansiedad abrumadora y timidez excesiva en situaciones sociales cotidianas (como p. ej. participar en una reunión de amigos, o cuando debe efectuar un pedido o un reclamo), cuando la persona tiene que desarrollar actuaciones públicas y poner en juego su desempeño frente a los demás. Este tipo de fobias tiende a aparecer en la adolescencia, y suele tener antecedentes de timidez infantil e inhibición social.

3. Agorafobia.

Miedo intenso a encontrarse ante cualquier situación que pudiera desencadenar un ataque de pánico o la pérdida de control, y que resultaría difícil de eludir y recurrir a un lugar seguro. Lugares frecuentemente evitados son generalmente espacios abiertos y cerrados con multitudes como cines, transportes públicos, almacenes, y lugares cerrados como aviones, autos, etc.

¿Qué son los ataques de pánico?

Son episodios de intenso miedo y ansiedad acompañados por la sensación de catástrofe inminente. Aparecen inesperadamente síntomas como palpitaciones, dolores en el pecho, falta de aire o ahogo, mareos o vértigos, escalofríos o sofocos, náuseas, hormigueos en los miembros o transpiración, sensación de terror, miedo a volverse loco o al descontrol. Toda esta sintomatología puede ser interpretada por la persona como el aviso de un infarto o de un paro cardíaco, o inclusive de su propia muerte.

Entre los factores que predisponen a la aparición de fobias cabe citar:

· Acontecimientos traumáticos (como el ser atacado por un animal, quedar atrapado en un lugar pequeño y cerrado, haberse “quedado en blanco” en una exposición oral en una clase, etc. ),

· Crisis de pánico inesperadas en la situación que se convertirá en temida,

· Observación de otros individuos que sufren traumatismos o muestran temor (p.ej., presenciar caídas desde grandes alturas o personas que se asustan en presencia de ciertos animales)

· Transmisión de informaciones (p.ej., repetidas advertencias paternas sobre los peligros de ciertos animales o reportajes periodísticos sobre catástrofes aéreas).

No es imprescindible que la experiencia traumática le acontezca realmente al individuo, puede tratarse de un evento imaginario u ocurrido a otra persona.

También es importante la predisposición innata que uno tiene para desarrollarlas, la hipersensibilidad puede ser un elemento propiciante si además es reforzada por el ambiente que rodea a la persona (padres autoritarios, tímidos, sobreprotectores, etc.)

Consecuencias inhabilitantes de las fobias

Las fobias son trastornos que si no se combaten pueden generalizarse a otras situaciones, alguien que haya desarrollado fobia a viajar en coche, es probable que con el tiempo lo generalice a subir un ascensor o viajar en ómnibus.

Con el tiempo además puede provocar cuadros depresivos debido a la incapacidad de realizar actividades que antes le resultaban gratificantes, o que le eran habituales en el caso p. ej. de las fobias sociales o de la agorafobia-. Esto repercutirá negativamente sobre su autoestima. En general, afectan significativamente la calidad de vida de la persona, deteriorándola

Estrategias para combatir las fobias.

Cuando las fobias interfieren negativamente con la vida de una persona, es aconsejable solicitar ayuda profesional. La terapia cognitivo conductual ofrece tratamientos efectivos relacionados con reestructuración cognitiva, desensibilización sistemática, y terapia de exposición. Estas estrategias son combinadas con ejercicios de relajación y respiración que contribuyen a reducir los síntomas de ansiedad.

En los casos de agorafobia severa, la terapia farmacológica se recomienda combinadamente a la terapia cognitivo conductual.

Lic. Psic. Cecilia Frank

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