Orientación Vocacional

¿Qué queremos ser el resto de nuestra vida? Una pregunta bastante complicada en estos días.

Desde pequeños jugamos a ser doctores, peluqueras, bomberos, maestras, detectives, mecánicos, mamás… Disfrutamos de experimentar distintos roles, podemos imaginarnos haciendo casi cualquiera de esas cosas libremente. Luego crecemos, y nos damos cuenta de que debemos elegir definitivamente alguno de estos roles. ¿Es esto lo que nos asusta?, ¿ya no podremos jugar por un rato y cambiar?,  parece que no, que debemos definirnos.

¿Cómo saber lo que queremos realmente?, ¿qué debemos priorizar?, ¿nuestras habilidades?, ¿las cosas que disfrutamos?, ¿una fuente de ingresos económica sustentable? ¿Cuál será la prioridad para definir por qué camino seguir? Como si fuera tan fácil acaso saber en qué somos buenos, o que nos gusta realmente, o que trabajos darán buenos ingresos de aquí a unos cuantos años.

Como si fuera poco, a esto le sumamos que probablemente a futuro debemos mantenernos, a nosotros o incluso a una familia. Y entonces cargamos con un gran peso, una gran responsabilidad, lo cual lógicamente genera una gran ansiedad e incertidumbre. Sobre todo sintiendo la mirada enjuiciante de la sociedad entera: maestros, padres, amigos, compañeros de clase,  todos  empleando la clásica pregunta: ¿qué vas a seguir?  Sin duda no es una tarea sencilla y no todos podemos lograrlo con la misma rapidez. Necesitamos tiempo, y sentimos que ni eso a veces nos alcanza.

Esto sugiere que debemos iniciar un intrincado proceso y no tenemos porqué hacerlo solos. Debemos poder pedir ayuda si la necesitamos, debemos encontrar las estrategias adecuadas y contar con las herramientas suficientes para descubrir la respuesta más adecuada.

Permitirnos fallar.., permitirnos jugar por un rato, saber que hay infinitas posibilidades para nosotras, muchas que aún desconocemos. Saber que incluso en la experiencia de haber estudiado algo que no nos gustó, pudimos descubrir algo de nosotros. Permitirnos saber que si no exploramos, si no nos permitimos contactar con lo que necesitamos y queremos no llegaremos al final del camino, por más que en el medio se nos crucen temores e inseguridades.

Resignarnos, pensar que no hay nada para nosotros, no explorar o dejar de intentarlo, puede sumergirnos en una sola dirección que nos aleja de encontrar la respuesta que buscamos.

Lidiar con cosas tales como: quiero ser ingeniero pero me cuesta la matemática, o me gusta la arquitectura pero no se dibujar; quiero recibirme de algo pero no me gusta nada estudiar. O también… quiero estudiar tal carrera pero no tengo el dinero para viajar donde se dicta y mantenerme. O tal vez también, debería estudiar para ser doctor porque mi padre estaría orgulloso; así como tal vez debería ser pintor porque es la tradición de mi familia.

Todos son supuestos válidos y reales con los que nos enfrentamos. No es fácil que estos aspectos no  interfieran con nuestra decisión, pero sí podemos al menos ser conscientes de ello, y saber las razones del porque a veces no estamos pudiendo conectar con lo que nos gusta.        

El proceso de Orientación Vocacional nos ayuda justamente a hacernos conscientes, despertar en medio de un mundo de posibilidades. Conocer que opciones hay y encontrar qué puede ser para nosotros. Nos ayuda a explorar en nuestro mundo interior, a reconocer aspectos que a simple vista no resultan tan evidentes. Nos ayuda a investigar, nos da herramientas para tomar la decisión en nuestras manos y animarnos a concientizar.

Todos contamos con ciertas  limitaciones, con más o menos recursos, con más o menos facilidades, con mayor o menos iniciativa o incluso con más o menos de la famosa intuición, pero justamente esto es lo que nos diferencia y hace ser quienes somos con todo lo que esto implica, y con todo esto tendremos que enfrentarnos a la realidad y desde ahí continuar.

El proceso de Orientación nos ayuda a ordenarnos, nos impulsa a encontrar el camino, al cual  solo podremos llegar siempre y cuando estemos dispuestos a ello, la pregunta sería ¿cuánto estamos dispuestos a hacer? ¿Estamos decididos a encontrar esta respuesta o dejaremos detener por nuestros temores? Depende de nosotros el seguir avanzando y el poder hacer esto realidad.

El Proceso de Orientación Vocacional provee de técnicas, así como de un profesional especializado que nos ayudará en esta búsqueda.               

“Tu visión se hará más clara solo cuando mires dentro de tu corazón. Quien mira hacia afuera, sueña. Quien mira hacia adentro, despierta».

– Carl Jung

Licenciada Ps. Victoria Scherschener

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